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Red Internacional

Hoy 5 de junio se conmemora el día mundial por el Medio Ambiente. Esto en un contexto de la mayor crisis ambiental que ha visto la humanidad y que no hace más que extenderse bajo los intereses de los grandes capitalistas. Los mismos capitalistas que siendo los principales responsables de la crisis y, explotando los recursos naturales, participan en conjunto con los gobiernos de las conferencias por el clima con una hipocresía tremenda buscando que la crisis la paguen las mayorías trabajadoras.

Domingo 5 de junio | 20:28

Cada 5 de junio se conmemora el día internacional del medio ambiente, el cual fue celebrado por la Organización de Naciones Unidas desde el año 1974.

Esta fecha nace de la Conferencia de Estocolmo de Naciones Unidas en 1972, la cual es conocida como la Primera Cumbre de la Tierra. La ONU se marcó como objetivo principal de este día la sensibilización ambiental y lograr motivar a la población mundial a ser parte activa del desarrollo sostenible.

Sin embargo, desde su primera cumbre, estas han sido conferencias internacionales sobre el clima y amenazas ambientales donde la batuta la llevan las principales potencias imperialistas, destacando allí las voces de las grandes y poderosas multinacionales.

Es más, aquella primera celebración en 1972 también se enmarca en la llamada primera ola ecologista, a la cual se le da el puntapié inicial con Primavera Silenciosa, publicada en 1962 por Rachel Carson, una botánica y ambientalista norteamericana que busca demostrar en su obra los devastadores efectos de los pesticidas y agrotóxicos y sus consecuencias catastróficas para la salud humana y los ecosistemas.

Fue tal la influencia y la unidad que proporcionó aquel libro, que Carson incluso fue acusada de comunista por parte de las autoridades y empresarios de la industria.

Sin embargo, en aquella época no existía una coordinación de mayor nivel que hiciera visible el repudio generalizado ante los abusos de las grandes industrias con el medio ambiente. No hasta 1969, donde luego de una serie de debates principalmente universitarios y académicos, el senador Gaylord Nelson se comunica con el activista Denis Hayes para que este convoque a una gran conmemoración nacional, que denominaron como el Día de la Tierra, celebrado por primera vez el 22 de abril de 1970.

Se calcula que más de 20 millones de personas se reunieron en las calles de Estados Unidos, agrupando a más de dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias, centenares de comunidades territoriales, sindicales y estudiantiles.

Es en respuesta del enorme descontento demostrado por jóvenes, trabajadores, familias y comunidades, que no solo se instituye por parte de la ONU el posterior Día del Medio Ambiente, sino que además es en aquella época que también se fundan una serie de organizaciones como Greenpeace, amigos de la tierra y People, que también buscan entregar una respuesta a la lucha unificada que se estaba alzando.

Aquella respuesta de la ONU y de las ONG que emergieron, fueron más bien respuestas mitigadoras, que derivaron en firmas y ratificaciones de convenios medio ambientales que serán totalmente acordes al imperativo capitalista de sostener la acumulación capitalista sin fin, la cual necesita de un crecimiento continuo de la producción y de la manera menos costosa posible para los grandes empresarios multinacionales.

Este 2022 el lema escogido por la ONU es “Una sola Tierra”, consigna que vuelve a repetirse 50 años después de la primera Conferencia por el Medio Ambiente. El discurso de Naciones Unidas es de promover el papel de las comunidades en el cambio de actitud hacia los temas ambientales, con recomendaciones como tirar menos basura en las calles o clasificar nuestros residuos en orgánicos e inorgánicos.

Buscan responsabilizarnos, enfatizando la necesidad de que cada individuo cuide el medio ambiente, para que nos olvidemos de que son las grandes industrias las principales responsables de una devastadora producción, que en los próximos años llevará a mayores alzas de temperaturas, inundaciones y sequías intensificadas en distintos países del mundo, destrucción de los ecosistemas oceánicos y consecuencias críticas para la agricultura y la salud.

Este 5 de junio no debemos olvidar que ya desde la COP21 de 2015 que sabemos que la huella de carbono media del 1% más rico de la población mundial, multiplica por 175 a la del 10% más pobre.

La contaminación es un problema de clase y como plantearon Marx y Engels, la posibilidad de acabar con la contradicción dialéctica entre el hombre y la naturaleza, y lograr cierto nivel de armonía y equilibrio ecológico, sólo será posible con la abolición del modo de producción capitalista.

En su Dialéctica de la Naturaleza Engels lo dijo claramente: “Hace falta algo más para lograr esta regulación que el mero conocimiento. Se requiere de una revolución completa de nuestro modo de producción dominante hasta hoy y, con ello, de todo nuestro orden social actual”.

Hay una alternativa a toda esta barbarie capitalista que nace de la historia de lucha de las y los explotados y oprimidos del mundo: el socialismo. La organización de la sociedad en función de las necesidades de las grandes mayorías, mediante el gobierno de las y los trabajadores organizado democráticamente desde abajo. Hay que revolucionar en forma completa el modo de producción irracional dominante hasta hoy, y con ello todo el orden social actual, pasando de una producción anárquica y desquiciada, a la planificación de la economía y esto conlleva el cuidado de nuestros “bienes comunes” como el medioambiente.




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