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La vieja Concertación intenta adjudicarse el movimiento social mientras pide a Piñera más represión

Los partidos de la ex Nueva Mayoría que hoy componen el bloque Unidad Constituyente (DC, CIU, PPD, PR, PS, PRO), hicieron declaraciones con respecto a las manifestaciones de este domingo 18 de octubre, día en que se conmemoró el primer aniversario de la revuelta popular y que trajo consigo el asesinato de Aníbal Villarroel en la población La Victoria por parte de carabineros

Martes 20 de octubre

La mesa ejecutiva del PS declaró de manera hipócrita que "valoramos la masiva concurrencia de los ciudadanos que han reafirmado sus demandas contra las injusticias que subsisten en la sociedad chilena”, dijeron, cuando tan solo hace unos días el Senador José Miguel Insulza, del mismo partido, declaró que “la oposición tiene que llamar a no realizar manifestaciones que afecten la concurrencia al plebiscito”. Ahora, se cuelgan de las manifestaciones debido a su masividad, del movimiento social y además dicen saber y ser experto en las demandas del pueblo.

Agregaron que “el proceso constituyente ha sido posible precisamente por la movilización ciudadana contra las desigualdades y los abusos". Sí, claramente sin las movilizaciones de la revuelta no habría ningún proceso constituyente, sin embargo también está claro que en esas manifestaciones (donde hubo hechos de violencia parecidos a los que ahora tanto condenan) no hubo nadie que estuviera protestando por una fraudulenta convención constitucional hecha a la medida de los mismos partidos de siempre (donde se encuentra todo este conglomerado) y donde no se podrán tocar los tratados internacionales, las AFP, los recursos naturales como el cobre y el litio, que limita la participación de independientes y que además tiene un veto de ⅓ para que la derecha no deje pasar ninguna de las demandas favorables al pueblo trabajador.

Dijeron además que "condenamos la quema de la iglesia de la Asunción y de la iglesia de San Francisco de Borja, así como otros hechos de vandalismo cometidos por grupos minoritarios. El atentado contra estos edificios históricos y patrimoniales constituye un hecho inaceptable y una muestra de intolerancia". Las mismas palabras de la derecha. Parece que a esta “izquierda democrática” (como suele llamarla la derecha pinochetista) olvida todos los lugares sagrados que se encuentran bajo amenaza por culpa de las hidroeléctricas y todos los lugares espirituales que han sido dañados gracias a la policía militarizada que reprime en el Wallmapu. O lo olvida o directamente no les importa, así como no le importó asesinar mapuche cuando fueron gobierno con Bachelet.

El texto también dice que "son una ofensa al movimiento social que ayer (antes de ayer) conmemoró un año. Las demandas del movimiento social que se ha desplegado en el país no tienen ninguna relación con estos actos vandálicos y serviles a los intereses de la extrema derecha”, concluyen que “estos hechos son una lamentable excepción a una jornada masiva y pacífica". ¿Y quiénes se creen estos burgueses “de izquierda” que viven acomodados en sus mansiones para adjudicarse el movimiento social y sus demandas? Claramente nunca han estado en ninguna manifestación, pues están tan llenos de privilegios que solo quieren que votemos por su anhelada convención para poder redactar la nueva Constitución, como si supieran cuales son las necesidades del pueblo pobre.

No contentos con lograr postular al “premio a los más sinvergüenzas” debido a tanta hipocresía en un texto, ruegan a Piñera por más represión para quienes nos manifestamos, pues al más puro estilo del derechista alcalde Allesandri, dijeron que "estos actos de vandalismo deben ser esclarecidos no sólo para su sanción, conforme a las leyes, sino también para determinar quiénes están detrás y cuáles son los intereses que defienden". Agregaron desde la DC que "exigimos al gobierno que mejore sus estrategias para prever estos hechos (...) esperamos resultados concretos y no meros anuncios", enfatizaron. Después, una vez más hipócritamente, cuando con los disparos de los carabineros mandados por el gobierno asesinan o dejan a personas ciegas, salen a decir cosas como que “condenan la violencia venga de donde venga” al estilo de Boric y usan los rostros de Gustavo Gatica y Fabiola Campillay para sus campañas de la convención constitucional.

El presidente del PPD, Heraldo Muñoz dijo que “¿A quién le sirve esto? Solamente a quienes se oponen a los cambios, a los cambios profundos y a los que quieren que la gente sienta temor y tristeza". Así es como quieren convencer a la gente de que la única forma de obtener esos “cambios profundos” es por medio de un “Pacto por la Paz” con esa misma derecha, pacto que sigue dejando a los violadores de derechos humanos en la más completa impunidad y que quiere redactar una nueva Constitución con Piñera en el gobierno.

"Demostremos que somos más, vamos a votar el próximo domingo en paz, con movilizaciones pacíficas como las que han ocurrido durante la mayor parte del día o las que ocurrieron por ejemplo en la Plaza Ñuñoa. Ahí está la protesta, el malestar, pero al mismo tiempo la paz y la unidad que necesita el país", agregó quién pone como ejemplo de protesta a una plaza de una comuna que no se destaca particularmente por su pobreza y que en las “protestas” durante el inicio de la revuelta se veía solo gente cuica escuchando música tech.

Esto solo demuestra el gran anhelo, tanto de los partidos de derecha como de la izquierda del régimen, de que el proceso constituyente se haga “en paz” (para la casta política, los empresarios y los ricos) para que estos mismos escriban la nueva carta magna y cambiar algo para que nada cambie.

No podemos creer en los discursos de estos viejos partidos que han sostenido y profundizado el sistema neoliberal instaurado en la dictadura, sistema que tanto dicen criticar y que según ellos vamos a derrotar votando este 25 de octubre por una convención trucha. Debemos organizarnos y no comprarnos la trampa constituyente por la que votan convención constitucional desde estos partidos podridos hasta los pinochetistas Lavín y Longueira, sin contar los grandes empresarios como Luksic o Saieh.

La única forma que tiene el pueblo trabajador para poder conquistar las demandas que nos dejó la rebelión es mediante la fuerza de la movilización, siguiendo el camino de la huelga general del 12N donde Piñera se vio completamente acorralado y esta “izquierda” corrió a salvarlo desviando la lucha a este proceso constituyente; y con esa misma fuerza imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que esté por sobre todas las instituciones del régimen, incluyendo este corrupto parlamento, en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores.






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