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Red Internacional

Desde un expresidente del Banco Central identificado con la ortodoxia liberal a un actual gobernador ultrakirchnerista, durante el domingo muchos teléfonos sonaron para ofrecer el cargo que acababa de dejar Martín Guzmán. Ante cada negativa, aumentaba la crisis de nervios en el Frente de Todos. El “factor Carlotto” y la necesidad de imponer otra agenda ante el régimen del FMI.

Daniel Satur@saturnetroc

Lunes 4 de julio | Edición del día
Foto Archivo Télam

Luego de confirmarse la designación de Silvina Batakis como nueva ministra de Economía, se conoció parte de la larga lista de nombres que se barajaron en la Quinta de Olivos para suceder a Martín Guzmán tras su renuncia por Twitter el sábado a la tarde.

El diario oficialista Página|12 enumeró parte de esa lista tras afirmar que durante el domingo “desfilaron decenas de funcionarios y dirigentes que se reunieron con el presidente Alberto Fernández para acercarle sugerencias de reemplazantes”.

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Aparte de Batakis, “dentro del albertismo se barajaban otras dos mujeres”, dice el diario del dirigente peronista Víctor Santa María. Se trata de la actual secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, la albertista Cecilia Todesca, y de la exdirectora nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía Mercedes D´Alessandro (quien renunció en marzo al cargo).

A su vez, uno de los nombres que más fuerte sonaron durante la frenética jornada fue el de Martín Redrado, expresidente del Banco Central con Néstor y Cristina, exsecretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de Eduardo Duhalde y expresidente de la Comisión Nacional de Valores durante el menemismo. Redrado, de “cuna” neoliberal, es actualmente miembro del Tribunal de Solución de Controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y presidente de la Fundación Capital.

Otro de los candidatos que más se mencionaron durante las horas más angustiantes para el peronismo fue Emmanuel Álvarez Agis, exviceministro de Economía de Axel Kicillof y director general de la consultora PXQ, quien es consultado permanentemente por medios oficialistas y opositores sobre la situación económica. Pero él también dijo que no.

Los apellidos Todesca, D’Alessandro, Redrado y Álvarez Agis se mezclaban con Massa, el apellido de Sergio, presidente de la Cámara de Diputados y quien mantuvo conversaciones intensas con Alberto y Cristina. Además de colocarlo como posible ministro de Economía, a Massa se lo proponía insistentemente como nuevo jefe de Gabinete, como parte de una salida “salomónica” al laberinto de la interna oficialista.

Pero según Página|12, Massa “pidió tener control del Ministerio de Economía, la AFIP y el Banco Central para sumarse al Ejecutivo” en reemplazo de Juan Manzur. Casi como una profecía autocumplida, “las exigencias del titular del Frente Renovador lo alejaron del traspaso”.

Si Massa “agarraba” como jefe de Gabinete, se rumoreaba que como ministro de Economía podía asumir Marco Lavagna, actual titular del Indec e hijo del exministro de Economía de Duhalde y Kirchner, Roberto Lavagna. Según varias versiones, a Marco nunca llegaron a convocarlo ya que Massa (con cuyo espacio se referencia) finalmente prefirió seguir al mando de la Cámara de Diputados.

Página|12 afirma que Kicillof también hizo sugerencias. La más relevante fue la de Jorge “Coqui” Capitanich, actual gobernador del Chaco (tercer mandato), exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner y de Eduardo Duhalde y en los 90 miembro del directorio del Banco de Formosa (donde cumplió un rol central en su privatización). Capitanich es quien comanda actualmente la reaparecida Liga de Gobernadores.

Otros nombres, algunos mucho menos conocidos que los mencionados, también fueron tanteados por Alberto Fernández, Massa y otros funcionarios. Pero pese a las promesas de apoyo político de la Casa Rosada para quien aceptara suceder a Guzmán, la comunicaciones no recibían más que negativas. Nadie quería tomar en sus manos una papa tan caliente.

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La misma Silvina Batakis parece que se resistió en un principio a recoger el guante. Así lo dio a entender en declaraciones a la oficialista Radio 10 su viejo jefe político, Daniel Scioli. Si bien la idea de convocarla no habría sido del exgobernador y actual ministro de Desarrollo Productivo (sino del presidente del Banco Central Miguel Pesce), Scioli sí habría sido quien la “apuró” para que le atendiera el teléfono al Presidente.

“Silvina, ¿dónde estás? Comunicate que están tratando de ubicarte”, dijo Scioli que le dijo a Batakis por teléfono mientras Alberto y Cristina retomaban la conversación en una cita virtual tras largo tiempo incomunicades. “Me dijo que estaba manejando, entrando a la ciudad. Entonces le pedí que se comunicara y me dijo que en diez minutos se iba a poder comunicar, cuando estacionara el auto. No le anticipé nada, le pedí que se comunique porque estaban tratando de ubicarla, esto fue exactamente a las 19”, detalló.

Lo que nunca se sabrá es si entre la lista de candidatas y candidatos a ocupar el cargo dejado por Guzmán figuraba la Abuela de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, quien no es economista, nunca ocupó cargos públicos pero en las últimas horas salió a la luz que fue un factor determinante para que el presidente y la vicepresidenta volvieran a dirigirse la palabra. Con el mesianismo que les caracteriza, en los pasillos de Olivos más de uno la habrá imaginado como “figurita salvadora” en semejante crisis.

Hasta el momento, lo que sí se difundió (y ella misma confirmó) es que Carlotto llamó a Alberto y le pidió encarecidamente que llamara a Cristina y conversaran como dos adultos. También que Alberto se habría resistido un poco pero finalmente le prometió hacerlo. Y que Carlotto intentó llamar también a Cristina con la misma idea, pero “no encontró su número de teléfono”. Tras ese pedido de acercamiento, Alberto le pidió a Cristina una definición consensuada, lo que devino en un “ascenso” para Batakis.

Misceláneas de una crisis política cada vez más profunda en el Frente de Todos. Crisis que lejos de ser una “oportunidad” para la coalición gobernante, parece más bien el corolario tragicómico de una nada agradable crisis económica y social que afecta especialmente a la clase trabajadora y los sectores populares, a quienes el mito peronista siempre aseguró representar y defender “combatiendo al capital”.

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Como afirma Eduardo Castilla en una columna de este diario, “la dinámica política del Frente de Todos está marcada por el constante desgaste. Por una suerte de mini-guerra civil entre distintas alas, donde el único enfrentamiento ‘cantado’ es el de Cristina Kirchner y Alberto Fernández. Caracterizado irónicamente como pimpinelismo de Estado, conlleva un daño recurrente al centro del poder político; sacude al conjunto de los actores que conforman un oficialismo que, recordemos, nació como suma de retazos, unidos casi a la fuerza”.

Como se viene insistiendo desde este espacio, va siendo hora de que las trabajadoras, los trabajadores y el pueblo pobre demos un contundente mensaje a quienes gobiernan (sean oficialistas u opositores patronales como Juntos por Cambio). Mientras la economía y los destinos del país sigan siendo digitados por el FMI (nada hace pensar que con Batakis algo de eso cambie), nada bueno podemos esperar. Ni los parches coyunturales ni las medidas cortoplacistas (lo único que ofrece el actual Gobierno) sirven para siquiera frenar el saqueo constante que sufren desde hace años nuestros bolsillos, nuestros recursos naturales y nuestro futuro.

En el marco de esta profunda crisis, el sábado que viene el PTS, el Frente de Izquierda Unidad y decenas de organizaciones políticas, sociales, de trabajadores y juveniles convocan a marchar a la Plaza de Mayo y otros lugares en todo el país. Es muy importante que miles en las calles exijamos al unísono un paro nacional como parte de un plan de lucha que aglutine a toda la clase obrera, sea ocupada o desocupada, registrada o precarizada, del sector público o del sector privado, de las ciudades y del campo.

Las consignas con las que se movilizará este 9 de Julio son “¡no al pago de la deuda externa!”, “¡anulación del acuerdo del gobierno con el FMI!”, “¡basta de ajuste, saqueo, extractivismo y dependencia!”, “¡la deuda es con los pueblos y la naturaleza!”, “¡que los recursos vayan a resolver las necesidades populares: salarios, trabajo, jubilaciones, salud, educación, vivienda y cuidados!”; “el ajuste es también a través de la inflación. Salario mínimo igual a la canasta familiar. Actualización mensual de salarios, jubilaciones y programas sociales”; “por el triunfo de todas las luchas obreras y populares”, “por un paro nacional y plan de lucha contra el ajuste”, “abajo la criminalización de la protesta” y “solidaridad con el pueblo de Ecuador, basta de represión y libertad a lxs detenidxs”.




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