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Red Internacional

FALLO DE LA HAYA.¿Nuestro mar?

Tiempo estimado 4:26 min


Por estos días, -luego de que el Tribunal de La Haya rechazara la objeción de Chile a la demanda marítima realizada por Bolivia-, han abundado comentarios e insultos contra los bolivianos, supuestamente porque quieren “quitarnos el mar”. Esa creencia, sin embargo, sólo beneficia a los millonarios y poderosos, pero de ninguna manera a los trabajadores y sectores populares.

Juan Valenzuela

Profesor de filosofía. Partido de Trabajadores Revolucionarios.

Domingo 27 de septiembre de 2015 | Edición del día

Primero que todo, hagamos una pregunta muy concreta. ¿Quiénes se enriquecen con el mar? Son sólo siete familias: Angelini, Lecaros, Yaconi-Santa Cruz, Sarquis, Stenguel, Fernández e Izquierdo. Esas 7 familias, a través de cuatro compañías: Orizon, Blumar, Camanchaca Pesca Sur y Mar Food controlan el 92% del sector pesquero nacional. No está demás señalar, que el 90% de los recursos son exportados al extranjero. Estos “chilenos” defienden la soberanía de Chile en las costas, porque así protegen sus millonarias ganancias.

Ante el fallo de La Haya, ante el anterior litigio Chile-Perú, el empresario Roberto Angelini, uno de los grandes magnates de la pesca, decía en The Clinic: “Hay una estimación de volumen de captura en esta zona. Hay entre un 70 a 80 por ciento de la captura que hace la flota pesquera de Arica esta dentro de este triángulo que está solicitando”. Es decir, calculaba “en números” los costos de la anterior demanda marítima de Perú.

Sin duda, el negocio de la pesca, es altamente rentable. Reporta alrededor de US$1.200 millones al año. Pero la industria pesquera contribuye apenas al 0,4% del PIB del país. ¿Hacia qué cuentas bancarias, billeteras y bolsillos se “fugan” todos esos recursos? Se trata de un verdadero saqueo.

Esos magnates, que perjudican a los pescadores artesanales y a los lafkenche del sur, son los verdaderos interesados en defender la soberanía del Estado chileno en la costa. Ellos calculan “en números”, “en plata”, cada espacio del territorio.

Hay que desconfiar de toda esa propaganda en los medios de prensa, que incita a odiar al boliviano o al peruano. Comparemos el tipo de vida que tiene el multimillonario Roberto Angelini con la vida de un trabajador que gana el sueldo mínimo al mes. Comparemos el tipo de vida de éste trabajador con la vida de un boliviano o peruano que viene en busca de trabajo a Chile. ¿Dónde hay más semejanzas? ¿Dónde más diferencias?

Quienes militamos en el Partido de Trabajadores Revolucionarios consideramos que la clase obrera es una clase internacional. Los explotados del mundo somos hermanos y hermanas. ¿Es “nuestro” el mar que podemos visitar rara vez y nunca en busca de descanso, con los escasos salarios y tiempo libre que nos dan, o en el que trabajamos para otro que se hace rico?

¿Entonces hay que apoyar la demanda de “mar para Bolivia”? ¿O canjear “mar por gas” como dicen algunos?

No. Si acá en Chile le hacen trampa a los trabajadores con la “defensa de nuestro mar”, para que todos terminemos defendiendo las ganancias de Angelini, en Bolivia la demanda marítima también es usada como un recurso por los poderosos. Tengamos en cuenta que los principales defensores diplomáticos de esta demanda son dos ex presidentes neoliberales: Carlos Mesa –que cayó producto de un levantamiento popular el 2005- y Rodríguez Veltzé. Los sectores neoliberales y el nacionalismo de Evo Morales, coinciden en que es necesario fomentar la unidad nacional, utilizando la demanda marítima para hacer confiar a millones de trabajadores, indígenas, campesinos y pobres (que sienten la demanda marítima como propia) y mantener de ese modo la “paz social”; ahora que se avecinan dificultades por el fin del ciclo de alto precio de las materias primas.

En vez de defender los intereses de la “patria”, la clase obrera y los oprimidos necesitan unirse, sin que las fronteras nacionales sean una traba. Y para resolver la cuestión marítima, será necesario que los explotados de Chile y Bolivia, y sus hermanos del resto del Cono Sur luchen por una Confederación de Repúblicas Socialistas de Latinoamérica, para que sean los trabajadores y los pueblos oprimidos los que decidan en sus organismos de poder, cuál es la mejor forma de planificar el uso del espacio continental, sin las irracionalidades de las clases empresariales que fomentan el “patriotismo” dividiendo a la clase obrera.





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